Papa denuncia violencia indígena en simbólica misa en Chile

El papa Francisco saluda a indígenas mapuches en un ofertorio de una misa en la base aérea de Maquehue, en Temuco, Chile, el miércoles 17 de enero de 2018. (AP Foto/Alessandra Tarantino)

TEMUCO, Chile (AP) — El papa Francisco denunció el miércoles el uso de la violencia para obtener ganancias políticas mientras viajaba al corazón del conflicto secular de Chile con los pueblos indígenas, donde varios ataques incendiarios contra iglesias han sido atribuidos a facciones mapuches radicales que presionan por su causa.

Horas después de que otras dos iglesias y tres helicópteros fueran incendiados, Francisco celebró la misa en una antigua base militar que no solamente se ubica en tierras mapuche disputadas, sino que también fue un antiguo centro de detención utilizado durante la brutal dictadura militar en el país sudamericano.

Dirigiéndose ante unas 150.000 personas y en un momento de oración silenciosa, el papa argentino dijo que los fértiles campos verdes y las montañas nevadas del sur de la Araucanía fueron bendecidos por Dios y malditos por el hombre. Un lugar –refirió– donde se registraron “graves violaciones de derechos humanos” durante la dictadura de 1973-1990.

“Ofrecemos esta misa para todos aquellos que sufrieron y murieron, y para aquellos que soportan diariamente la carga de muchas de esas injusticias”, señaló el Santo Padre.

El papa se refirió a la violencia más reciente que estalló en Araucanía, el corazón de los mapuches y una de las regiones más pobres de Chile. Nadie se ha atribuido la responsabilidad por las bombas incendiarias que han dañado o en algunos casos pulverizado iglesias en los últimos días, o los tres helicópteros que fueron quemados durante la noche previa al viaje del pontífice a Temuco.

El fiscal Enrique Vásquez dijo el miércoles a la prensa local que los investigadores encontraron carteles y panfletos que exigían la liberación de los prisioneros mapuches en la escena de la iglesia incendiada, mientras que se hallaron panfletos pro-mapuches en el lugar de los helicópteros quemados.

El papa Francisco celebra una misa en el Parque O’Higgins en Santiago de Chile, el martes 16 de enero de 2018. (AP Foto/Natacha Pisarenko)

Francisco exhortó a la “no violencia activa” durante la misa en Temuco, 700 kilómetros al sur de Santiago, en la que convergieron indígenas mapuches y chilenos separados por siglos de diferencias desde que el Estado chileno arrinconó a los mapuches al sur y permitió el despojo de sus tierras ancestrales.

Ante esa fuerte división, Francisco destacó que “la unidad no es un simulacro ni de integración forzada, ni de marginación armonizadora”.
“La unidad es una diversidad reconciliada porque no telera que en su nombre se legitimen las injusticias personales o comunitarias”, enfatizó.

Dijo que existen dos formas de violencia que más que impulsar los procesos de unidad y reconciliación terminan por amenazarlos, en alusión a la elaboración de “bellos” acuerdos que luego no se concretan y que terminan como una forma de violencia “porque frustra la esperanza”. Abogó asimismo por la búsqueda del “diálogo para la unidad”.

En los alrededores de la ciudad capital de la región de La Araucanía son habituales los atentados de indígenas o encapuchados a forestales, propiedades de descendientes de colonos europeos, maquinarias agrícolas y a camiones.
La región está absolutamente militarizada con decenas de empresas o campos con custodia permanente y son periódicas las represiones contra indígenas, cuyas casas son allanadas por policías que rompen muebles y no se frenan de disparar gases lacrimógenos al interior de jardines de infantes mapuches.

Manifestantes protestan contra el reverendo Fernando Karadima y su protegido Juan Barros, obispo de Osorno, mientras el papa Francisco pasa de largo para celebrar la misa en el aeropuerto Maquehue en Temuco, Chile, el miércoles 17 de enero de 2018. (AP Foto/Alessandra Tarantino)

El tema indígena, a diferencia del de los abusos sexuales de religiosos contra niños y adultos, sí estaba en su agenda del viaje papal, así como el de la inmigración, que abordará el Santo Padre el jueves en el norte chileno.

Francisco está especialmente interesado en los problemas de los indígenas y confía en aprovechar su gira a Chile y Perú para poner el tema sobre la mesa y preparar el terreno para un gran encuentro eclesiástico el año que viene sobre la Amazonia los pueblos nativos que viven allí.

Se estima en unas 2.000 comunidades mapuches que viven pacíficamente y a la espera de que les devuelven muy pequeñas porciones de terrenos, mientras organizaciones rebeldes exigen la total devolución de sus tierras ancestrales. Es imposible cuantificarlas porque basta con que una pareja se case y se vaya con algunos familiares a vivir en otro lugar cercano para que surja una nueva comunidad.
Desde los noventa, tras el regreso de la democracia, se han desarrollado múltiples programas que han incluido la entrega de pequeñas porciones de tierras ancestrales a centenares de comunidades mapuches, las que en ocasiones no pueden ser trabajadas porque pertenecieron a forestales que dañaron los suelos.

El viaje de Francisco a Temuco se produce tras un encuentro el martes en Santiago con sobrevivientes de abusos clericales, en el que lloró con ellos y les pidió perdón por el “daño irreparable” que habían sufrido.

Es apenas la segunda ocasión en la que se reúne con víctimas en un viaje al extranjero, tras su encuentro con sobrevivientes estadounidenses en 2015. La sesión se organizó en medio de la indignación en Chile por un escándalo en torno a un sacerdote pedófilo y cómo la iglesia ocultó sus crímenes durante años.
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By Por NICOLE WINFIELD y PATRICIA LUNA, Associated Press
La periodista de The Associated Press Eva Vergara colaboró con este reporte desde Santiago.